El problema específico del restaurante
Los restaurantes tienen un perfil de cliente diferente a las cafeterías: visitas menos frecuentes pero con tickets mucho más altos. Un comensal habitual que viene dos veces al mes con un ticket de €60 vale €1.440 al año. Ese cliente merece un trato diferente al que recibe alguien que compra un café.
Los programas de fidelización para restaurantes bien diseñados reconocen esa diferencia y crean niveles de beneficio que escalan con la lealtad. VIP, Platinum, Gold — distintas etiquetas para distintos porcentajes de cashback.
Push antes del fin de semana
Una de las automatizaciones más efectivas para restaurantes es el push de recordatorio del viernes: "Buenos días. ¿Tienes planes para este fin de semana? Tienes €8,50 en bonos que te esperan." Ese mensaje, enviado a las 10 de la mañana del viernes, tiene tasas de conversión notablemente superiores a cualquier publicación de Instagram.
Y cuesta €0.
Referidos para grupos
Los restaurantes tienen una dinámica social que las cafeterías no tienen: la gente va en grupos. Si uno del grupo es miembro del programa de fidelización, puede recomendar el restaurante y ambos reciben un bono. El programa de referidos funciona especialmente bien en este contexto porque hay una motivación social clara.
Conocer a tus comensales
Con un programa de fidelización digital sabes exactamente quiénes son tus mejores clientes, cuándo vienen, cuánto gastan y qué los hace volver. Esa información, que antes era invisible, se convierte en el activo más valioso de tu negocio.
Cuando un cliente no ha venido en 3 semanas, el sistema lo detecta y envía automáticamente un push de recuperación. Cuando es el cumpleaños de alguien, recibe una felicitación con un bono especial. Todo funciona solo — sin que nadie del equipo tenga que acordarse de nada.