El problema de los agregadores
Cada pedido a través de Glovo, Uber Eats o Just Eat tiene un coste que la mayoría de los negocios prefiere no calcular: entre el 25% y el 35% del precio del pedido va a la plataforma. Con un margen del 40%, eso deja muy poco beneficio real.
Pero el problema no es solo económico. Es estratégico: los clientes que piden a través de agregadores recuerdan la app, no tu marca. Tu pizzería es solo otra opción en un feed infinito. Si aparece un competidor con mejores valoraciones o una promoción puntual, ese cliente se va sin que tú puedas hacer nada.
La alternativa: canal directo con fidelización
Un programa de fidelización propio crea un canal directo entre tú y tus clientes. El cliente que se registra en tu programa recibe una tarjeta de bonos, notificaciones push sobre tus promociones y un cashback en cada pedido directo. Tienes su número de teléfono, su historial de pedidos, y la capacidad de comunicarte con él sin pagar comisiones a nadie.
El push de la hora de comer
Una de las automatizaciones más efectivas para delivery es el push enviado a las 12:00 los días laborables: "¿Ya tienes el almuerzo? Tienes €4,50 en bonos para tu próximo pedido." Con una tasa de apertura del 50-60%, ese mensaje convierte más que cualquier publicación de redes sociales.
Y si el cliente lleva 2 semanas sin pedir, recibe automáticamente un push de recuperación: "Te echamos de menos. Este fin de semana, envío gratis para ti." El sistema lo gestiona solo.
El programa de referidos como viral
La gente comparte lo que come. "Pide en [tu restaurante], usa mi código y los dos conseguimos descuento" es el boca a boca digitalizado. Un programa de referidos bien implementado puede reducir el coste de captación de nuevos clientes a casi cero.